La semana pasada estaba hablando con los jóvenes del Plan MIL sobre 'El Conocimiento de Dios', y sobre lo mucho o poco que le conocemos a Dios. La conclusión a la que les llevaba a éstos jóvenes es que aveces nosotros podemos decir que tenemos información acerca de Dios, más sin embargo no nos relacionamos con él, ni dejamos que este conocimiento sobre Dios genere cambios en nuestra vida. Mi invitación a los jóvenes del Plan MIL fue a no solo estudiar diligentemente la Biblia para saber más sobre Dios, sino también a querer entablar una relación con él; a permitir que el conocimiento bajara de sus cabezas a sus corazónes, y que todo esto se convirtiera en acciones.
Hechos 20:24 dice:
Pero de ninguna cosa hago caso ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
La vida Cristiana le lleva a uno a relacionarse con Dios, y llegar a exclamar que fruto de esta relación con Dios, que ya ni mi vida importa, con tal de agradarle a él. ¿Por qué no estimo preciosa mi vida? Porque Dios me ha dado muchas cosas, sin merecerlo, para bien mío.
¿Qué tanto conozco
a Dios? Se evidencia en la medida que dejo de pensar tanto en mí mismo, y comienzo a pensar y actuar como Dios quisiera que lo hiciera.